El horror de Dunwich, de H. P. Lovecraft.

Howard Phillips Lovecraft nació el 20 de Agosto de 1890, en su casa familiar del  454 de la calle Angell, en Providence, Rhode Island. Fue un joven precoz: recitaba poesía a los dos años, leía a la edad de tres años y podía escribir a los seis. Creador de un sub-género de terror: Horror cósmico. Género que ha sido usado incluso después de la muerte del autor.

Howard_Phillips_Lovecraft
H. P. Lovecraft

“Caminan invisibles y hediondos en lugares solitarios donde las Palabras han sido pronunciadas y los Ritos han sido aullados en las Estaciones apropiadas”. H. P Lovecraft

Cuando empecé a leer este relato no sabía muy bien con que me iba a encontrar. Aunque ya hubiera leído algo de Lovecraft (Alguna antología), este es el primer relato que leo sobre el archiconocido Horror Cósmico. Como he dicho, contaba con cierto conocimiento previo sobre la narrativa del autor y, por otro lado, una gran expectación por entrar en un universo que tanto ha influido en otras obras de diversos géneros. Por tanto, me lancé a tomar por banda al Horror Cósmico con este Horror de Dunwich, una de las joyas de la corona de Lovecraft, o eso me habían dado a entender diversas fuentes.

De primeras, Lovecraft te conquista con su particular Dunwich. La descripción que nos hace de esta aldea por la que a ninguno nos gustaría pasar, y menos aún quedarnos tirados sin gasolina; consigue que te transportes allí (quieras o no). Mientras leía las primeras páginas no podía evitar imaginarme esta aldea de la américa profunda, con sus extensas fincas familiares, sus colinas y bosques y sus gentes, sobre todo, a sus gentes. Lovecraft crea una sociedad tremendamente aislada del mundo moderno y donde prácticas como la endogamia parecen haber hecho mella en la población, una población en completo retroceso. En más de una ocasión no he podido evitar imaginarme a estos personajes desgarbados, con miembros desproporcionados y rasgos simiescos, casi como si se tratasen de una involución del hombre moderno.

“Han llegado a formar una raza en sí misma, con los estigmas físicos bien definidos de la degeneración y la endogamia”. 

Esta imagen puede deberse a los protagonistas de este relato: La familia Watheley (o al menos a su rama más degenerada). Con esta familia alcanzamos otro de los puntos troncales de este relato: El ocultismo. Esta familia formada por el Viejo Whateley, un hombre del que se dicen muchas cosas, y muy pocas o ninguna son buenas; su hija Lavinia, una albina de cuerpo desgarbado y deforme que vive con su padre y, por último, el retoño, Wilbur Whateley. Todos ellos están rodeados por un halo de misticismo. Sus acciones, e incluso su aspecto, llaman la atención y son motivo de cuchicheo por todo Dunwich. Una familia asociada constantemente a la magia negra y los rituales paganos, austeros y ermitaños, incluso para el canon de las gentes de Dunwich. De ellos destaca el pequeño de la familia, Wilbur. Un chico precoz en todos los aspectos posibles e imposibles de la palabra; con capacidades impropias de su edad. Desde que aprende a leer, su abuelo lo instruirá en la lectura de su particular biblioteca.

En relación directa con los Whateley, por la mención que se hace de él en varias ocasiones, tenemos a Yog-Sothoth, una entidad cósmica de la que poco o nada se nos explica, pero que toma un papel fundamental en la trama.

“… Las colinas se habían sacudido una vez cuando aulló el temible nombre de Yog-Sothoth en medio del circulo de piedras…”. 

Yog-Sothoth
Yog-Sothoth. Nunca será tan temible como las malditas chotacabras.

Considero que contar más sobre un relato de estas dimensiones sería entrar en spoilers. Como lector novato en Lovecraft recomiendo esta lectura para empezar, pero estoy seguro de que hay otras muchas que son igualmente válidas.

Como apunte final, y aunque no voy a ser muy dado en estas reseñas a destacar el formato del libro, si que me veo obligado a comentar algo sobre la edición que yo he leído y hacer la excepción. La edición de libros del zorro rojo es una autentica maravilla tanto por calidad como por ir acompañada de las magnificas ilustraciones de Santiago Caruso. En caso de que ya hayáis leído el relato, echadle un ojo a las ilustraciones porque son maravillosas.

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De Santiago Caruso

Con esta imagen os dejo. Si habéis leído este peñazo entero, espero que al menos le deis una oportunidad al relato y que os guste tanto como a mí.

Me despido con esta mi primera reseña muy contento y deseando volver con la siguiente.

 

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2 comentarios sobre “El horror de Dunwich, de H. P. Lovecraft.

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